¿Es la arquitectura una forma de arte?

¿Cómo hacer que una casa se convierta en una obra artística? ¿Se necesita seguir alguna moda o tendencia? Es más, ¿se puede considerar la arquitectura como una forma de arte? Una discusión que abordaremos en estas breves líneas.

Vamos a revisar el estado de la cuestión.

El consenso de los últimos cuarenta años

Durante los últimos cuarenta años, se ha establecido un consenso en la comunidad arquitectónica de que la arquitectura no es arte.

Los edificios satisfacen determinadas necesidades, realizan funciones completamente comprensibles, están predeterminados por sistemas constructivos, marcos regulatorios, etc.

El arquitecto no tiene la libertad que necesita un artista.

Además, las casas —incluso las más imaginativas e innovadoras— son edificios completamente racionales. Se puede explicar qué, por qué y cómo, y no hay muchas opciones para interpretaciones, que sí aparece en una obra de arte.

¿Pero pueden los objetos arquitectónicos convertirse en arte?

Aldo Rossi, uno de los teóricos de la arquitectura más destacados e influyentes del siglo XX, viene a responder esta pregunta.

Pueden, responde Rossi. Gracias al desarrollo en el tiempo y la acumulación de procesos ininterrumpidos, funciones y formas.

¿Qué significa esto?

El componente inconsciente

Una obra de arte tiene un componente irracional, subconsciente, que la dota de un carácter determinado, persistencia en el tiempo y la posibilidad de múltiples interpretaciones.

Los edificios y otras formas de la ciudad — hechos urbanos, los llama Rossi — carecen de este componente inconsciente, ya que son obras totalmente conscientes y racionales.

No obstante, la obra de arquitectura pervive en el tiempo y acumula acciones conscientes. Diferentes modificaciones por parte de diferentes usuarios.

Cada modificación es racional y tiene una lógica. Sin embargo, la acumulación de estos procesos es en sí irracional, y dota al hecho urbano del carácter de una obra de arte.

La arquitectura como hecho colectivo

Así, la arquitectura es una obra de arte en la medida en que se convierte en un hecho colectivo de múltiples acciones.

Dos de los ejemplos que pone Rossi son los antiguos anfiteatros de Nimes y Arles. Primero fueron anfiteatros, después se convirtieron en fortalezas, se ocuparon con edificios y se transformaron en ciudades amuralladas en sí mismos, etc.

Cada una de las etapas fue completamente racional y las formas que se estratificaron fueron bastante lógicas y explicables. Mientras tanto, en general, la acumulación de estos procesos y formas comprensibles creó un objeto irracional que se convirtió en una obra de arte.

Nuestro enfoque

En nuestro despacho estamos muy interesados en esta acumulación de funciones y capas en los proyectos, e intentamos proponer sistemas de varios niveles.

A veces esta acumulación se produce mediante la forma, a veces mediante la función. O incorporando al proyecto la capacidad de cambiar con el tiempo.

Este es uno de los parámetros que, en nuestra opinión, enriquece la arquitectura y la hace más interesante.